Psique

Psique: llamado a artículos V11N2-2021 (julio-diciembre), hasta 15-marzo-2021

La virtualidad académica en las relaciones humanas

Por Dra. Miriam Pardo-Fariña (Universidad Andrés Bello, Chile) y PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (Universidad Latina de México, México)

Hoy día, en donde de golpe se ha transitado de una relación presencial académica a otra virtual, es fundamental volver la mirada hacia el torrente de efectos que esto ha conllevado y que muy probablemente se suscitarán en los diferentes actores de estos espacios y eventos.


El ser humano, ónticamente es un ser de relación y de comunicación cara a cara; vive en la interacción con el otro y con los otros, siendo que de esta manera crece y conforma grupos de identidad y pertenencia. Al respecto Buber (citado en Watzlawick, 2009: 22) señala: “En todos los estratos sociales se confirman unos a otros los hombres en sus propiedades y capacidades humanas y se puede calificar de humana a una sociedad en la medida en que sus miembros se confirman recíprocamente”. Y esta confirmación no se refiere a un solo espacio, sino en todos en los que la persona habita, siendo el académico uno de ellos, considerando, además, el número de horas destinado para ello.


Si bien se señala eso como una generalidad, no tiene el mismo efecto para todos los individuos esa no presencialidad en la educación formal. La edad de la persona es un factor significativo para la constitución de su ser como del grupo al que pertenece. El contacto directo, mano a mano, cara a cara, es parte del ser humano, del ser social. Ante esto, se podría pensar que la familia inmediata y, quizás de la colonia o barrio, sustituyen al espacio académico en el que normalmente transcurría la vida del educando. Parece ser que no. El espacio escolar es más que el aula y mucho más que los contenidos académicos que en él se plasman; es un ámbito de encuentros y desencuentros; un ámbito de emociones y afectos que se convierte en parte constituyente, no sólo del discente, sino del docente también.


Ante eso, surgen múltiples inquietudes investigativas. Éstas son: ¿Cómo viven los alumnos la educación virtual? ¿La edad del alumno es determinante para la formación académica virtual? Si es así, ¿en qué sentido? ¿Para los niños de preescolar, las clases en línea son vistas de la misma forma que una videollamada familiar o serie en la televisión? ¿Cómo la estructuran? ¿Qué pasa con su necesidad de socialización? ¿Se puede desarrollar a distancia esa socialización? ¿En qué sentido las clases en línea impactan en las conexiones cerebrales? ¿En la distancia, cómo el alumno construye al otro? ¿Qué sentido le otorga?


Esas y muchas más interrogantes surgen y deben ser abordadas dada la importancia de los eventos vividos con la pandemia del COVID 19 y la contingencia suscitada por ello. Son tiempos de reflexión investigativa y aportación a la sociedad para la conformación de espacios más humanos y enriquecedores. Los invitamos con su aportación a la construcción de ello.