Lógyca

Lógyca: llamado a artículos V11N2-2021 (julio-diciembre), hasta 15-marzo-2021

COVID-19 y mala información

Por PhD. Nicola Caon (Instituto de Astrofísica de Canarias, España) y Dra. Mawency Vergel-Ortega (Universidad Francisco de Paula Santander-Cúcuta, Colombia)

Parece que la enfermedad llamada COVID-19, después de haber causado poco menos de un millón de víctimas, no se ha detenido aún, y sigue propagándose por todo el mundo, aunque quizás con consecuencias menos dramáticas que durante el brote inicial.

Algo que me sorprende es la gran disparidad de interpretaciones y previsiones acerca de la gravedad real y la evolución futura de dicha enfermedad. Aparte de las opiniones más extremas, desde el negacionismo o la idea de que sea todo un complot, a las visiones más trágicas y distópicas, hay gran desacuerdo incluso entre los investigadores y expertos sobre el tema. Hay científicos que prevén que la COVID-19 va a seguir sin parar, y que solo un (nuevo) lockdown muy estricto podría ralentizarla, si no detenerla. Sin embargo, otros aseguran que lo peor ya ha pasado y que ahora la COVID-19 tiene un impacto mucho menor (en número de casos y sobre todo de muertes), y que pronto habrá una vacuna rápida y eficaz (como lo estamos viendo).

De hecho a muchos expertos les ha entrado afán de protagonismo, y expresan sus opiniones en artículos en periódicos, entrevistas en la tele, blogs, post en twitter y facebook, etc., generando confusión no sólo entre los ciudadanos, que ya no saben a quién escuchar y en quién confiar, sino entre los gobernantes, cuyas decisiones se basan necesariamente sobre "input" discrepantes, y están seguramente sesgadas por sus propias líneas políticas.

Está claro que no podemos amordazar a los científicos, obligándoles a que sigan discutiendo exclusivamente en los ámbitos propios que les competen (revistas y foros especializados, reuniones y conferencias, etc.). Pero, por otra parte, tampoco es útil y beneficioso que cualquiera se sienta autorizado a expresar su opinión (a veces incluso con ataques personales hacia los que tienen ideas opuestas) en todos los medios de comunicación.

Por lo tanto me gustaría sugerir la siguientes líneas de discusión:

  • ¿La libertad de expresión incluye la libertad que cualquiera pueda expresar su opinión (fundamentada o menos) en los medios de comunicación, o hay que poner algún límite?
  • ¿Qué pueden hacer los gobernantes políticos para escuchar todas las opiniones y sugerencias, y tomar las decisiones más adecuadas?
  • ¿Cómo transmitir las decisiones a los ciudadanos, para que se sientan involucrados y protagonistas en la lucha contra la COVID19, y no algo que tienen que acatar forzosamente?