Lógyca

Lógyca: llamado a artículos V10N1-2020 (enero-junio), hasta 31-marzo-2020

¿Y la matemática para qué sirve?. Contar historias una forma de difundir la matemática y se presume de perdurar.

Por PhD. Nicola Caon (Instituto de Astrofísica de Canarias, España) y Dra. Mawency Vergel-Ortega (Universidad Francisco de Paula Santander-Cúcuta, Colombia)

Cuando empieza una de las cátedras de maestría en educación matemática, un ex alumno de licenciatura se acerca y le dice a su maestra: “yo quiero trabajar en su línea de investigación, voy a crear un software de geometrización de indicadores para mi ciudad", y le narra sus sueños; la maestra se encantó porque el proyecto integraba todas las líneas: la matemática, la pedagogía, y la matemática aplicada; pero ante todo integraba aquello que tenían en común las soluciones de algunos problemas clásicos y modernos: las geometrías.

Además, era una respuesta a la típica pregunta de: ¿y eso para qué sirve? Hay profesores de matemáticas que responden con un contra-ataque, y te dicen cómo un joven respondió en un simposio de matemáticas: “Pues no lo sé, pero a algunos nos hace felices”, y en verdad nos hace felices. Otros le dan un toque filosófico y responden “Las matemáticas tienen lógica que subyace de su interior y no hace falta ver aplicaciones, o dime ¿para qué la filosofía? ¿para qué la poesía?, ¿para qué el amor?, O ¿para qué la vida misma?. Otros muestran su aplicación a otras ciencias y responden a la defensiva: las matemáticas están en todo, cuando vas al supermercado, cuando te levantas y ves el reloj, cuando tiras un balón observa el arco, cuando usas las computadoras: sus programas están cargados de matemática, todo en sistemas se basa en algoritmos; detrás de tarjetas de crédito, allí encuentran los números primos, ...

Y sí. Las matemáticas sirven y hoy afortunadamente los jóvenes pueden (y deben) ver que sirven para algo, pues el avance científico así lo exige; pero más allá de su utilidad, las matemáticas permiten el desarrollo del pensamiento y de la creatividad, permiten predecir, resolver problemas, prevenir situaciones, permiten intuir e ir más allá.

Al ser la maestría orientada a la educación matemática, debe tener el componente educativo, y podemos decir que las matemáticas cuentan historias, y como seres humanos sociales, nos encantan las historias. Contar historias produce satisfacción, pero hay profesores que al enseñar matemáticas les fluye el lenguaje, sin embargo no les gusta hablar en público: entonces ¿por qué no escribir?. Regresando a la historia, maestra y estudiante pensaban “además lo contamos, pero cómo lograr que quede en la eternidad o al menos unos añitos más?”. La solución para perdurar puede ser a través de un libro, pues un libro es una forma de contar el resultado de la investigación. Contar una historia además de aplicar la matemática permite plantearse conjeturas, interactuar, analizar, predecir, modelar, desarrollar metodologías, y crear una estrategia didáctica orientada a la formación de los jóvenes que se forman en cursos de matemáticas de arquitectura.

Concluimos así, que escribir experiencias y propuestas didácticas nos hace ser quienes somos, nos hace ponerle voz cuerpo y alma a labor del maestro, que desarrolla al orientar, acercarse, conocer y enseñar a niños, jóvenes y adultos en el día a día. Estudiar y ser profesores de matemáticas y escribir libros hará perdurar en la mente de quien se enseña, pues más allá de que un maestro, eduque y transmita o enseñe un saber, la difusión de la ciencia y la matemática sirve para la construcción de las personas. Además, si a ello le anexamos que los estudiantes apliquen, generen y difundan su conocimiento, hará eternos a sus maestros y, aunque no fuera así, aquellos maestros serán felices.