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Neuromitos, su influencia en el aula y en los padres de familia
(5ª. Entrega)

Por: Jesús Gúttemberg Bohórquez C.: Lic. Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. Postgrado Univ. de Augsburg (Alemania). Exinvestigador del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá. Exinvestigador del Sprachenzentrum, de la Univ. de Augsburg. Fundador del colegio Gimnasio Las Palmas y de Cetincol SAS, Bogotá

Mito 24: La medición del Coeficiente intelectual (CI) permite determinar qué grado de inteligencia tiene un niño o una persona, pues se nace con un coeficiente intelectual alto, o mediano, o bajo. Este mito se refiere al enfoque tradicional del CI, el cual únicamente interpreta la inteligencia en sentido dado por Descartes, apuntando sólo a la habilidad cognitiva, lo cual es una equivocación; la medición se suele hacer a través de un text que valora unos aspectos muy concretos de la personalidad, especialmente en sentido cognitivo. Hoy sabemos con fundamento en la teoría de Haward Gardner sobre inteligencias múltiples, (33), o más bien habilidades múltiples, como se les debiera llamar, según nuestro parecer, además de muchas otras habilidades, no tenidas en cuenta por Gardner. Adicionalmente, no se pueden desconocer los resultados investigativos relacionados con la llamada inteligencia emocional de Daniel Goleman (34), entre otros, la importancia de las emociones y sentimientos, de acuerdo con la neurociencia y los resultados neurocientíficos.

El genetista y neurólogo David Bueno i Torrens, al respecto dice: “El cerebro funciona como un todo integrado, lo que hace que no sea realista describir la inteligencia como un conjunto parcelado de características relativamente independientes. Por ejemplo, cuando trabajamos la supuesta inteligencia lógico-matemática lo hacemos también a través de la lingüística, de la interpersonal, de la intrapersonal, incluso de la físico-kinestésica, con los movimientos que inconscientemente vamos haciendo” (35). También el investigador de neurociencias, Néstor Braidot, al respecto afirma: “La inteligencia no es lo que miden los clásicos test de coeficiente intelectual y, más aún, una persona inteligente no es alguien que maneja un vocabulario con fluidez, comprende rápidamente lo que lee, resuelve problemas de cálculo con habilidad y toma las decisiones correctas. Es mucho más que eso.” (36).

Mito 25. Los adolescentes son rebeldes sin causa debido a su descontrol hormonal y no actúan como adultos. No es cierto. Son rebeldes con causa, en el sentido de que sus comportamientos no se dan con base en poder prever con anticipación las consecuencias de sus actos, actúan impulsados por sus emociones cambiantes. Los neurocientíficos han descubierto que no pueden pensar como adultos porque su cerebro está en proceso de construcción, por lo tanto, el causante de su rebeldía no son las hormonas, sino su cerebro que se está construyendo; por otra parte, los adultos también siguen teniendo hormonas. Al respecto, los neurólogos Jay Giedd et al., apoyándose en los resultados de unas Imágenes por Resonancia Magnética (IRM), afirman: “En lugar de dejar la niñez con un cerebro listo para asumir las responsabilidades de la adultez joven, los adolescentes tienen que lidiar con un cerebro que está destruyendo las viejas conexiones neuronales y creando conexiones nuevas”. (37). La educadora y neuróloga, Sheryl G. Feinstein, al respecto afirma: Este profundo descubrimiento alterará para siempre la manera de que los educadores y padres interpretan el comportamiento de la adolescencia”. (38). Y más adelante: “Hasta que se forman por completo los lóbulos frontales, que son el asiento del lenguaje y el raciocinio, los adolescentes dependen en mayor grado de su amígdala, donde se ubican las emociones” (39).

Mito 26. Los preescolares que toman siestas, perderán para siempre la oportunidad de desarrollar más neuronas. No tiene soporte científico. Es una posición extrema y no válida, el pretender que los niños por aprovechar su enorme potencial de aprendizaje que tiene su cerebro a partir de su nacimiento, deben estar en continuos ejercicios y actividades de aprendizajes, en vez de hacer siestas, incluso, dejar de jugar y hasta de alimentarse, lo cual va en contra de la suplencia de necesidades normales. Además, el hecho de estar jugando y el alimentarse, son también situaciones de aprendizaje, como también el hecho de dormir es una oportunidad que aprovecha el cerebro mismo para luego encontrar soluciones a problemas o inquietudes.

Mito 27. El aprendizaje de la lengua materna ha de ser anterior al aprendizaje de una segunda lengua. En caso contrario, ninguna de las dos lenguas se aprenderá correctamente. No es cierto. Por el contrario, el niño al nacer está en capacidad no solo de aprender su lengua materna, sino también otras lenguas, gracias a su desarrollo auditivo, y demás sentidos, siempre y cuando su medio en el que viva le permita practicar vivencialmente otras lenguas. De acuerdo con la neurocientífica Sara- Jaine Blakemore, aún en el caso de niños nacidos prematuramente los niños ya son receptivos ante el sonido del habla humana y la escuchan más tiempo que cualquier otro sonido. (40), y más adelante: “Esta facultad constituye la base de los componentes esenciales del lenguaje, elemento clave para la interacción social” (41), quiere decir que si el bebé o el niño goza de una interacción social que le favorezca el aprendizaje de otras lenguas, además de su lengua materna, puede aprender varias lenguas; es lo que se evidencia, por ejemplo, en niños que se encuentran en el contexto europeo, medio favorable para escuchar, entender y practicar varias lenguas, gracias a su contexto experiencial y ambiental por la interacción y comunicación frecuente entre países cercanos, geográficamente y en tiempos cortos de viaje terrestre, o bien sea por el turismo o la composición laboral, más el apoyo entre sistema educativos de estos países, lo cual facilita a los niños el aprendizaje de varias lenguas.

Referencias
(33) Howard Gardner. Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. . Edit. Paidós, Barcelona, 2011.
(34) Daniel Goleman. La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual. Javier Vergara Editor, Bogotá, 1996. (Título original: Emotional inteligence. Bantam books. 1995).
(35) David Bueno i Torrens. Op. cit., pág. 44.
(36) Néstor Braidot. Neurociencias para tu vida. Ediciones Granica, Buenos Aires, 2016, pág. 51
(37) Giedd, J., Blumenthal, J., Jeffries, N. O., Rajapakse, J., Vaituzis,et al. (1999). Developemenpt of the human corpus callosum during chilhood an adolescence: A longitudinal MRI study.Progressom Neuro-Psychopharmacology Biological Psychatry, 23 (4), 571-588. (Citado por Sheryl G. Feinstein. Secretos del cerebro Adolescente, Grupo Editodial Patria, 1ª. Ed.española, Méjico, 2016,pág. 3).
(38) Sheryl G. Feinstein. Secretos del cerebro adolescente. Estrategias basadas en investigación para entablar contacto y facilitar la enseñanza de los adolescentes de hoy. Grupo Editorial Patria. Primera edición: México, 2016, Pág. 3. (Título original: Secrets of the teenage brain, 2009).
(39) Sheryl G. Feinstein, Op.cit., pág.13
(40) Sarah – Hayne Blakemore. La invención de uno mismo. La vida secreta del cerebro adolescente. Ediciones Ariel, Edit. Planeta, Bogotá 2018. (Tílulo original: Inventing Ourselves). Pág. 126.
(41) Sarah-Jayne, Blakemore. La invención de uno mismo. La vida secreta del cerebro adolescente. Op. Cit., pág. 126.

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